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Ueshiba Morihei

O’Sensei

Fue uno de los más importantes artistas marciales de la historia. Aún a la edad de 80 podía desarmar a cualquier enemigo, derrotar a numerosos atacantes y paralizar a un oponente con un solo dedo. Aunque invencible como guerrero, era un hombre de paz que odiaba la violencia. El camino elegido por él fue el Aikido, que puede ser traducido como “El Arte de la Paz”. Sus discípulos lo llaman O Sensei, “El Gran Maestro”.

Morihei sirvió en la Guerra Ruso-Japonesa, se perfeccionó en diferentes artes marciales, fue instructor militar de elite. Sin embargo comprendió que el arte marcial no solamente es luchar y ejercitar el cuerpo, sino que además es necesario saber ejercitar el espíritu si se quiere llegar a una real profundidad y conocimiento. El Camino del Guerrero es manifestar el amor que existe en toda la creación, no es lastimar a un semejante sino que por el contrario, es el amor hacia el mismo; no es pelear o competir, sino evitar la destrucción. Creó el Aikido como un vehículo para enriquecer nuestra vida, nuestro intelecto, virtudes y juicio, no como un arma para lastimar o destruir. El Arte de la Paz es una disciplina que conjuga el cuerpo y la mente con el fin de controlar agresiones y como un modo de vida que alienta el valor, la sabiduría, el amor y la amistad.

O Sensei interpretó El Arte de la Paz en su sentido más extenso, como un ideal cuyos principios pueden aplicarse en la vida diaria, con las personas que nos rodean, en el trabajo, en la naturaleza. Todos podemos ser Guerreros.